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::LOS APELLIDOS DE LOS EUROPEOS por Jesús A. Marcos::


   Ocho apellidos vascos llena los cines, recauda cantidades enormes  e, inopinadamente, crecientes. La vi hace unos días en Segovia y también aquí se llenó la sala. Dicen que es frecuente que la gente aplauda  al terminar la proyección. Nosotros no lo hicimos, aunque yo me quedé con ganas. Quizá se deba a que los castellanos y los leoneses participamos de esa tendencia a controlar en exceso los sentimientos que, en la película, se atribuye a los vascos. ¿Se les atribuye sin razón o realmente son así? Las atribuciones genéricas suelen ser clichés, estereotipos, prejuicios o como quiera llamárseles que ofrecen una orientación discutible sobre el colectivo que tratan de caracterizar. Pero, precisamente, de eso trata la película: de los tópicos  que un amplio sector de la población reconoce como propios y sobre los que se puede trabajar para hacer humor a base de contrastes.  La risa así generada permite remodelar las mentalidades al aliviar las tensiones subyacentes a esos tópicos. Ocho apellidos vascos sigue en eso el esquema propuesto por la francesa Bienvenidos al Norte, pero le añade importantes dosis de originalidad y frescura.

::PERO, ¿DE DÓNDE SALE TANTO ZOMBI? por Jesús A. Marcos::

    Ni más ni menos que toda una guerra mundial protagonizada por los zombis. Nuestras salas de cine reproducen una y otra vez, desde hace semanas, una ocurrente película con ese argumento. Y, especialmente si tienen hijos de esa edad, habrán notado que  no es un argumento al que jóvenes y adolescentes hagan ascos. Al contrario, ellos, a los que, por la fuerza vital que poseen, suponemos en el polo opuesto del interés por lo mortuorio, acuden con ganas a ver a estos zombis aplastantes. Pero es que, además, hace poco se entusiasmaron por la saga de los vampiros crepusculares, que saltaban de la literatura a las pantallas, con sus pálidos rostros y sus energías extraídas del averno.  El éxito social de los muertos vivientes sostuvo también una serie televisiva reciente titulada Walking Dead.

::EL DIOS DE LOS TONTOS por Jesús A. Marcos::

Como se sabe desde antiguo, los tontos abundan: numerus stultorum infinitus est. Pero no es que unos sean los tontos y otros seamos los listos. En realidad, todos formamos parte de esa cantidad interminable de tontos porque todos tendemos a creer tonterías. De lo que se trata es de ponerlas sobre la mesa para, una vez vistas en ella, podernos ayudar los unos a los otros para dejarlas a un lado. 
Pues bien, la tontería que hoy quiero poner en evidencia es esa tan repetida de que Dios es energía. Conozco un montón de tontos que la repiten con un entusiasmo que revela la gran satisfacción que les produce haber llegado a conquistar la que deben creer unavisión sofisticada, iluminadora y moderna de la esencia divina.

::LA ÚLTIMA TENTACIÓN DEL PAPA por Jesús A. Marcos::

El cardenal polaco Stanislaw Dziwisz sugería - me parece que así era, a pesar de posteriores y corteses desmentidos- una cierta descalificación moral de Benedicto XVI, al contrastar su renuncia al pontificado con la entrega de aquellos papas que no se han bajado en vida de la cruz. La rancia expresión me llevó a recordar "La última tentación de Cristo", aquella magnífica novela de Nikos Kazantzakis  que convirtió en películaScorsese. La obra de Kazantzakis, además de desbordar de ideas y de situaciones que invitan a recrear y rehacer de manera original lo transmitido por la tradición eclesiástica, sostiene la tesis de que Cristo fue tentado, in extremis, para que renunciase a su condición divina y descendiese de la cruz para limitarse a desarrollar una vida humana convencional. El Cristo de Kazantzakis consigue, finalmente, vencer la tentación y aceptar definitivamente la cruz. Según me parece, en esa línea argumental, Dziwisz se inclinaría por creer que el Papa ha sucumbido a la tentación.

::ANTES PELÓN QUE CALVO por Jesús A. Marcos::



O PARA QUÉ QUIERE SER GUARDIOLA AÚN MÁS ATRACTIVO
Fíjense en Guardiola. Es el number one del fútbol mundial o, mejor, el Air Force One, porque es una verdadera máquina de la victoria. No ha habido entrenador como él, inigualable como estratega, como técnico y hasta como comunicador. Y, sin embargo, ni siquiera él puede resistirlo: no es capaz de dejarse crecer el pelo como les crece a los calvos, así, devastados por arriba y con cortinillas a los lados, sobre las orejas y en la nuca. Prefiere rasurarse del todo, a lo pelón. Quizá, quién sabe, influya algo el descrédito estético que, por comparación necesaria, haríamos todos entre su vulgar calvicie y la ominosa (para los alopécicos) cabellera de su rival Mourinho.

::ESTE PROMETEO NO SUBIRÁ AL OLIMPO por Jesús A. Marcos::

Soy un forofo de la ciencia-ficción, tanto de la literaria como de la cinematográfica, y por eso hubiera visto, de cualquier modo, esta película. En realidad, acudí a verla incluso con urgencia porque Ridley Scott me había hecho disfrutar como ningún otro con Alien, el octavo pasajero y con Blade Runner. Esas dos películas suyas ascendieron, como divinas que eran, a lo más alto del Olimpo de este género que amo. Pero, para mi desgracia, este Prometeo que ahora nos ofrece Scott no subirá a ese sagrado monte, pues poco tiene que ver con el coraje de aquellas cintas espléndidas y no parece capaz de arrebatar nada de valor a nadie, a diferencia de lo que, según el mito, sí consiguió Prometeo al subir a la morada de los dioses.
Hay cosas muy malas en Prometheus, impropias de un maestro del género.
Ridley se copia a sí mismo o, mejor, copia los aspectos efectistas de Alien, olvidado, sin embargo, de su propia esencia. Escenarios, personajes y situaciones dramáticas se reproducen miméticamente, sin caer en la cuenta de que ni siquiera los efectos especiales resisten la repetición.
Cansa volver a ver la misma nave y sus catedralicios pasillos

::EL RETORNO DE LAS AMAZONAS por Jesús A. Marcos::

Mírenla, ahí está, segura de sí misma, tranquila. Es la Pentesilea del siglo XXI, la nueva reina de las mujeres duras, Frau Angela Merkel. Quizá no haya existido nunca la Amazonia, pero las amazonas siempre han estado entre nosotros, dispuestas a intervenir, a mostrar la fuerza de su determinación y la radicalidad de su estilo. Paradójicamente, la emancipación femenina ha abierto el camino para acceder al poder a las mujeres conservadoras. En los grandes países europeos y en Norteamérica parecen tenerlo más fácil que las liberales. Comenzaron con la ínclita Thatcher, capaz de tumbar a cualquier cosa, desde sindicatos a armadas, y ha culminado con la dulce Merkel, dispuesta a limpiar de incompetentes el mundo entero. Sin embargo, Segolène Royal o Hillary Clinton, las otras, no han cuajado nunca. Europa reclama mano dura y desconfía de los hombres y de las mujeres amamantadoras. Se acabó el pecho nutricio del estado, se acabaron la memez y la blandura. Las amazonas combaten a cara descubierta, cercenan, disminuyen, mutilan y recortan. Nacieron para la lucha y extirparon su propio pecho para apoyar el arco en la batalla. En el mejor de los casos, nos darán la mitad de lo que antes recibíamos y, si es necesario, nos atravesarán el corazón con la seguridad de que están haciendo lo que deben hacer.

::UN PELIGRO PARA EL MÉTODO: JUNG CONTRA FREUD por Jesús A. Marcos::

No hace mucho comentaba también aquí la valentía de un director que se había atrevido a retomar la cuestión del misterio en su última película. Me ha sorprendido volver a ver tan pronto que otra obra cinematográfica se adentra en ese escabroso terreno, aunque desde situaciones muy diferentes. Me refiero a Un método peligroso, que intenta dar cuenta de la juventud de Jung, azotado por una pasión sexual poco honorable y por las turbulencias de su relación con Freud, maestro y, a la vez, rival intelectual.

::LOS DOMINIOS DE NARCISO por Jesús A. Marcos::

Estamos en otra campaña electoral y los partidos se han lanzado a lo suyo: presumir de sus propios logros, proclamarse a sí mismos como los mejores y más queridos, ensalzar el inestimable valor de sus ideas y de sus cosas y, para remate, ignorar, ocultar o despreciar todo lo que concierne a sus rivales.
Pensad por un momento en esto: si en la vida ordinaria nos cruzamos con alguien que actúa de ese modo, lo consideramos un ególatra pirado y procuramos alejarnos de él. Sin embargo, en la política, ése es el proceder normal.
Bien es cierto que no sólo ocurre en la política. La vida de los grupos goza de ese privilegio narcisista: está mal que yo ensalce mis hazañas o me declare enamorado de mí mismo, pero no que un equipo de fútbol, una región, un periódico, una empresa, una etnia o un país lo hagan descaradamente.

Pero en la actividad política, en la que debiera caber un afán educador, resulta especialmente chocante. Cómo nos van a conducir partidos o asociaciones que mantienen una identidad tan inflada que les aleja de la realidad. Para ser un individuo civilizado se nos requiere un mínimo nivel autocrítico y es como si la vida política no hubiera entrado aún en la civilización y permitiera a sus actores grupales envolverse en una autoidolatría que se perdiera en la noche de los tiempos y del aislamiento tribal.

::EL ARBOL DE LA VIDA SE DESPRENDE DE GADAFI por Jesús A. Marcos::

Sólo he visto en dos ocasiones salirse a tanta gente a media película. La primera fue hace décadas, cuando se estrenó Saló o los 120 días de Sodoma, de Pasolini: había espectadores que no resistían las secuencias en las que los jóvenes esclavizados debían comer excrementos humanos en lujosas vajillas de porcelana. La segunda ha sido hace sólo un mes, durante la proyección de El árbol de la vida, película que aparentemente se encuentra en el extremo opuesto de la del director italiano. Lo fácil es pensar que el desafecto hacia la reciente película de Malick se produce por el aburrimiento que al espectador medio producen tantas imágenes cósmicas y tanta música de las esferas. Sin embargo, me aventuraré a proponer otra idea: tan repugnante resulta ahora lo trascendente como en la época de Pasolini lo escatológico. La cruzada emprendida por tantos pensadores contemporáneos contra lo que no sea palpable y constatable ha cuajado por fin en la sensibilidad popular hasta hacer que muchos no soporten cualquier cosa que huela a trascendencia.

::PERO ¿HAY REVOLUCIONES BONITAS? por Jesús A. Marcos::

Uno de los onirocríticos, a propósito de las actuales revoluciones del mundo árabe, insiste en proponernos que hay revoluciones bonitas. Y parece que tuviese razón porque, verdaderamente, es bonito ver esa explosión de vitalidad y valentía que ha llevado a los tunecinos y a los egipcios a ocupar las calles y las plazas. ¿Quién no hubiera deseado haber acampado en la sublevada Tahrir, sumergirse en su ambiente de hermandad o participar en las batallas para su defensa? Conocí a un hombre, entonces joven, que había vivido el mayo del sesenta y ocho en París y que también hubiera apoyado esa idea de que las revoluciones son bonitas. Me contó que allí, entre aquellas barricadas, su vida se había transformado. Especialmente, había desaparecido su incapacidad para relacionarse con las mujeres y, entre algarada y algarada, había mantenido con una estudiante el único romance del que había sido capaz de disfrutar; terminada la revuelta, la relación se rompió y él había regresado a su impotencia.

::TÚNEZ, EGIPTO: EL FANTASMA CAMINA DE NUEVO por Jesús A. Marcos::

¿Recordáis El Manifiesto?: un fantasma recorre Europa, es el fantasma del comunismo.
Sí, ellos, Marx, Engels, le llamaban comunismo, pero quizá se equivocaban con su nombre y se les escapaban muchas cosas de las que ocultaba bajo su túnica. Por eso, yo prefiero llamarle emancipación y creo que está aquí otra vez y que, ahora, se mueve más allá de Europa. Hasta es posible que haya perdido su interés en ella. El fantasma recorre el norte de África y el suroeste de Asia, pero le temen en todas partes: dicen que China ha censurado en la red las palabras Túnez y Egipto y debe de ser así, pues allí la ocupación de las plazas ha de traer recuerdos poco aceptables.
Marx, Engels, El Manifiesto. Otra época, otro entorno, pero, seguramente, un fenómeno parecido. La gente estaba harta de los corsés políticos, sociales y culturales. Querían vivir mejor
–comer bien, pensar y actuar con libertad- y sabían que los adelantos técnicos y la remoción de los valores jerárquicos tradicionales les estaban abriendo el camino para lograrlo. El norte de África y el oriente cercano no son ahora lo mismo que la Europa revolucionaria de entonces ni vienen de la misma tradición, pero esas diferencias no impiden que, en lo esencial, haya coincidencia. Es el mismo fantasma, el fantasma redivivo que se hace dueño de las multitudes y las dota de fuerza para lanzarse a la aventura del cambio y de la lucha contra todo aquello que se empeña en impedir una vida mejor para todos.

::WIKILEAKS ECHA UN CABLE A LOS PARANOICOS por Jesús A. Marcos::

Que tiemblen esos psiquiatras y psicólogos que creen sabérselas todas. De pronto, resulta que los paranoicos tienen su puntito de razón. Wikileaks, especialita en cables, les echa también un cable a ellos. Que los listillos de la mente nos digan ahora, si se atreven, que eso que sostienen los paranaicos de que hay entidades omnipresentes que les vigilan no es verdad. Wikileaks nos ha mostrado y ha demostrado que el Departamento de Estado nos vigila a todos. A este paso, en las próximas ediciones del DSM y del CIE, los más reverenciados catálogos psiquiátricos, van a tener que incluir una nueva categoría de trastorno mental, a la que quizá habrá que llamar “capullofrenia”, caracterizada por la ingenuidad, inocencia y despreocupación de los que, olvidados de la realidad, creen poder moverse sin ser observados.

::LA LEYENDA NEGRA ES ESPAÑOLA por Jesús A. Marcos::

Yo no me eduqué: me educaron. Y lo hicieron en una época en la que la historia de España era la historia de su imperio y de su siglo de oro. La época del imperio había sido gloriosa, pero sus enemigos, envidiosos y malvados, habían urdido, ya entonces, una leyenda negra, cuyo objetivo era el desprestigio de nuestro país. Nuestros reyes, nuestros caudillos militares, nuestros hombres de letras y nuestros artistas habían escalado las cumbres de lo humano y, sin embargo, la enemistad foránea nos había descrito como una tierra de monarcas degenerados y de instituciones que se oponían al progreso material y espiritual.

::QUÉ BUSCA LA NASA EN LA MINA SAN JOSÉ por Jesús A. Marcos::

Pensar en la situación de esos 33 mineros chilenos encerrados a casi 700 metros de profundidad me pone los pelos de punta. Debieron ser terribles esas primeras semanas que permanecieron aislados, sin apenas qué comer y, seguramente, convencidos de su muerte inminente. Después, el contacto con el exterior les ha abierto la esperanza, pero tiene que ser todo tan incierto para ellos que les debe resultar dificilísimo mantener el ánimo equilibrado. Nunca tantos hombres se habían mantenido vivos a esa profundidad durante tantos días y no hay experiencia previa de un rescate de tal envergadura.

::EL AVATAR DE BENJAMIN FRANKLIN por Jesús A. Marcos::

¿Pero alguien sabe por qué “Avatar” se llama “Avatar”? Pues yo, por lo menos, no lo sabía –he notado que tampoco lo saben bastantes de nuestros críticos- y, al buscar referencias, me he enterado de que la expresión avatar, incorporada al español con el sentido de vicisitud, procede, a través del francés, ni más ni menos que del sánscrito. En el antiquísimo idioma de la India, los avatares eran las transformaciones o encarnaciones de Visnú, deidad no por triárquica menos poderosa. Supongo, pues, que el ilustrado equipo que produjo la película tomó como referencia este significado primero, al ajustarse a la temática de las traslaciones corporales de los protagonistas.

::I HAVE A DREAM por Jesús A. Marcos::

I have a dream: política onírica. El gran recurso. La madre de todas las soluciones.
La historia y la política, con sus empeños de época, tienen pinta de no ser otra cosa que reiteradas alucinaciones oníricas. Como decían en los pueblos de León, lo sueñan por la noche y lo parlan por el día.
El siglo XIX, tan maravilloso por lo demás, nos ha dejado enganchados a algunos de esos sueños. El nacionalismo es uno de ellos. Y tiene carácter de pesadilla, de esas pesadillas de las que uno no puede desprenderse por mucho que se empeñe. O, precisamente, porque uno se empeña.
Por eso, hay que hacer frente a esa pesadilla en su propio terreno. Hay que ir a las alucinaciones nocturnas. Contra un sueño desagradable, otro hedónico.