| El Rastro, invierno del 2013 |
El Ilustrado llegó con ganas de trabajar y nos dijo que iba a descargar la mercancia de Reto; a él, se le unió el Pescador.
Vimos como algunos carroñeros no respetaba el pacto entre caballeros (no entrar a saco), pero ya no quedan romanticos en esta orilla de la vida.
Gromov, compañero del pabellón nº 6 de Panero, exclamaba continuamente: "no pillo nada, no pillo nada..." Todo parecía teatro del pánico de Arrabal. El inspector Ocramalliv encontró un curioso libro de la colección Murder Club, su autor era el Balzac de la novela popular. El erudito Gromov apuntó que este escritor, con el nombre de Silver Kane, dominaba el far west.
En el cajón de los libros obsoletos (¡qué rápido envejece los libros de informática!), vimos un hermoso catálogo de grabados que el ausente Marchante hubiera tasado muy alto.
La calle Cacharrería s/n estaba más frecuentaba que nunca debido a la mejora del tiempo. Tinofc, discípulo del mago Houdini, sacó de la manga una estampita con la imagen de la Virgen de los libros . Empezó a repartirla antes de que la policía local llegase y lo detuviese por el timo de la estampita. El Amanuense y Larsen, al unísono, recitaron la oración de la Virgen para que la suerte les acompañase en ese valle de lágrimas sin libros.
