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::EL DESCRÉDITO por Julio César Álvarez::

Louis Ferdinand Céline (1894-1961), autor de Viaje al fin de la noche y Muerte a crédito (sus dos obras más conocidas), fue sin duda uno de los más grandes y polémicos escritores del pasado siglo, referente indiscutible de las generaciones venideras y fuente de inspiración permanente para la prosa contemporánea.

Sus panfletos antisemitas y su colaboracionismo con el régimen pronazi de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial, le condujeron a la infamia y el descrédito (además de a la cárcel y el ostracismo), suscitando desde entonces las más controvertidas y apasionadas polémicas.
En El descrédito: Viajes narrativos en torno a Louis Ferdinand Céline, un grupo de escritores españoles contemporáneos aborda, cincuenta años después de su muerte, su figura y su obra, exponiendo su visión personal, subjetiva y crítica sobre un autor indispensable para entender la narrativa más reciente.

::TEORÍA Y PRÁCTICA DEL PASADO por Julio César Álvarez::



"Sin duda usted conoce la famosa teoría según la cual, 
en la sociedad comunista, satisfacer el deseo sexual y las
necesiades amorosas es una cosa tan sencilla como beberse
un vaso de agua. A causa de esta teoría del vaso de agua, 
nuestra juventud ha perdido los estribos, sencillamente
ha perdido los estribos."
                  LENIN, Cartas a Inés Armand, 1915

La teoría del vaso de agua (Salto de página, 2013) es la nueva novela de Javier Menéndez Llamazares y, sin lugar a dudas, una de las construcciones literarias más prodigiosas que han caído últimamente en mis manos. Con una fina ironía y un estilo depuradísimo y fresco (como un chicle de clorofila, de esos que queman la boca), La teoría del vaso de agua narra la historia de una hipotética Carmen Arruti, una española en el lugar y momento adecuados (al menos históricamente, quizá no en cuanto a integridad física), la Alemania más activa en el año más legendario del siglo XX, el siempre presente 1968. En el cóctel, no podían faltar gran parte de los personajes reales de ese momento histórico, las revueltas estudiantiles, el discurso visceral y marxista, y una realidad a punto de estallar por sus costuras más juveniles y disconformes.

::GATSBY ORGIÁSTICO por Julio César Álvarez::


 Luhrman ha dado en el clavo. Luhrman es, por si no lo saben, el director de la reciente revisión cinematográfica de la novela de F. Scott Fitzgerald, El gran Gatsby. Da en el clavo, digo, porque ha ofrecido una visión excesiva, orgiástica y luminosa de Gatsby y su mundo sin oxígeno. Y eso, en el fondo, es lo que escondía Fitzgerald en su mesita de noche, un bebedor compulsivo que se movía de fiesta en fiesta en esos locos años 20 que parecían no tener fin. La película, por supuesto, tiene momentos desiguales, pero es cuando se llena de lujo, de baile o emociones epidérmicas cuando acierta de pleno y uno no sabe a qué prestar atención. Incluso un actor como DiCaprio porque el que nunca he sentido demasiada debilidad, aquí parece la encarnación más absoluta y perfecta de ese enigma gigante en la penumbra que es Gatsby. Es más, la versión de los 70, con Mia Farrow y Robert Reford como lujoso elenco actoral, se convierte ahora por comparación en una película de sobremesa que sólo entretendría a abuelas ociosas o nostálgicos de todo lo que huela a pasado y cineclub. 

::SÓLO ES OTRA MENTIRA MÁS por Julio César Álvarez::


Sólo los que se sienten perdedores necesitan ganar. Sólo los heridos hacen daño. Las tardes se vuelven largas y nuestras palabras parecen una gran balsa de residuos densos y serrín. Agotados, claro. Ágiles al modo de personajes de ficción, como esos actores que se mueven cómicamente en las películas mudas sin color. Todos dicen alrededor que mejor no ver las noticias, no leer los periódicos en pérdidas, mejor vivir una falsa realidad que apenas se sostiene con tanza muy muy fina. Probablemente los ciudadanos alemanes ante el emergente nacionalsocialismo hacían lo mismo. Luego las niñas del tipo Anna Frank escribían diarios y recordaban lo no dicho, lo no visto, en nombre del resto. Es cruel dejar esa responsabilidad a alguien tan joven e inexperto. Porque las palabras curan, no tanto como los actos, pero curan. Hay valientes y hay cobardes, y no hay ningún término medio.
Luego ocurren las cosas de todos los días. Los niños van al colegio, aprenden las mismas verdades de siempre y los adultos intentan aparentar que no ocurre absolutamente nada. Sólo es otra mentira más. Como si ese líquido viscoso que está por todas partes no ha llegado a casa. Miran los zapatos por si acaso y cierran la puerta con pestillo. Unas horas a salvo. Llegan facturas. También hay sonrisas y un poco de tranquilidad en el sofá. Se escuchan demasiadas sirenas y menos borrachos cantando a gritos. Las conversaciones de todos los bares acaban siendo la misma. Se podrían retransmitir por radio. Y mientras, alguien llora, ocultándose de todos, como si hubiera cometido la peor de las equivocaciones.


::EN TIEMPOS DE ENGAÑO por Julio César Álvarez::


Hay una frase que se repite últimamente mucho por ahí en muros de facebook y demás. Eso sí, con toda la razón. "En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario". La frase es de George Orwell, por cierto, que más que dedicarse a decir la verdad prefería hacer metáforas redondas (que es más entretenido) y pegar tiros día sí día también en Cataluña (que era donde estaba el jaleo por entonces). Pues sí, decir la verdad últimamente es de los más revolucionario. Y más cuando lo políticamente correcto se ha instalado para quedarse definitivamente.
Es por eso que volver a revisar Lenny (1974) se hace más necesario que nunca (ahora hay algo en juego que sabe a gloria o derrota eterna). La historia, ya saben, la vida del legendario "cómico" norteamericano de origen judío Lenny Bruce.

::HUMPDAY O EL RARO ELOGIO DE LA OCIOSIDAD por Julio César Álvarez::

Interesantísima y provocadora, infinitud de aristas y temas tabúes a doquier, abierta y compleja, eso es, entre otras muchas cosas, Humpday. Film indie de factura low cost para tardes de mente abierta y cero prejuicios, porque sí, hablamos de sexualidad ( y más concretamente de potencial homosexualidad). Aunque ya Freud asegurara con cierto desparpajo científico una bisexualidad humana innegable, parece que Occidente se cierra a esa humana posibilidad. La homosexualidad no se puede tocar en las artes o en todo caso acabará siendo pasto de lo minoritario y abocada al rincón de la rareza(ese es el trato implícito). Humpday tuvo en su momento excelentes críticas (New York Times incluido), pero apenas tuvo repercusión en el circuito comercial. Mi encuentro con la película, puro azar (bendito azar), y una señal de que otro cine es posible (fuera de los lugares comunes). La película más extrañamente cómica que he podido ver.

::HABITAR ERRORES por Julio César Álvarez::

Vaya por delante que Pedro Almodóvar no es un gran director, que no se engañe nadie. No lo es en la medida en que John Waters tampoco lo es (el sr. Waters, casualidades del destino, anda estos días por un Madrid irreconocible y artificiosamente alterado). Almodóvar lleva un tiempo intentando ser ese otro director que le hubiera gustado ser, con ciertos éxitos (y pienso en Todo sobre mi madre) y rotundos fracasos (La piel que habito, siento decirlo, está entre estos últimos). El manchego ha venido a crear un monstruo aséptico y frío (todo lo contrario a lo que siempre fue, y pienso en Laberinto de pasiones, por poner otro ejemplo) que consigue sonrisas cuando no lo pretende (y que nadie busque subterfugios respecto a eso o a un pretendido sello de autor), dejando a otros de sus films como más certeros y profundos, psicológicamente hablando(al menos de la psique femenina nacional).Almodóvar siempre fue un gran infiltrado en la mente de la mujer.

::UNA LARGA NOCHE PARA COMPRENDER por Julio César Álvarez::

Una de las historias de supervivencia más honestas y arrebatadoras que he tenido el gusto de ver últimamente. Así de contundente me muestro con esta cinta de Spike Lee. 25th Hour , que aquí se tradujo como La última noche, narra el último día/noche de un traficante de drogas, al que han pillado con un importante alijo,por el que debe ingresar al día siguiente en el presidio. Pero este traficante y ex- jugador teen de baloncesto tiene más matices como personaje que la mayoría de ellos en la Historia del Cine. Hay un humanismo en el personaje de tal dimensión que es prácticamente imposible no entenderle o sentirse reflejado en alguno de sus múltiples aspectos. Uno tiene la sensación de que le han mentido demasiado en un tema, en principio, nada original (luego me cuentan). No existen grandes discursos, gestos excesivos, no, más bien de lo que está plagada esta cinta es de sentimientos viscerales contenidos, de quiénes somos, aquí o en New York. Eso tan grande que decían algunos de lo universal en lo local. Pues eso. Más o menos.

::VERDADES Y MENTIRAS DE UNA GENERACIÓN por Julio César Álvarez::

No debería sorprenderme el alto deseo de la gente de escuchar, leer o pensar algo más esperanzador en estos tiempos. No debería, digo, pero ocurre. Todos los que tenemos el mal vicio de escribir o contar historias a los demás, siempre se nos ha repetido que la tragedia vence a todos los demás elementos en un combate en igualdad de oportunidades por el interés del público. Y no es cierto. Se nos ha dicho demasiadas veces que todo es un desastre de magnitudes increíbles y que no se puede hacer nada, que la batalla está perdida de antemano. ¿Saben lo peor? Que nos lo hemos creído a pies juntillas, como un dogma de fe de esta extraña ultramodernidad, en la que aparentemente sólo nos queda jugar a videojuegos y sobrevivir, al precio que sea, un día más. Las personas necesitamos creer en algo, en alguien, una utopía más o menos inalcanzable, simplemente por ser prácticos, porque acaba por ofrecer un horizonte, algo por lo que luchar y dar sentido a una vida mal ceñida al dinero o el poder. Buena muestra me parece la reacción de los lectores a algunas de las palabras que aquí se lanzan.

::ASUNTOS DE FAMILIA por Julio César Álvarez::

Leía el otro día con verdadera sorpresa un dato que me parece más una bofetada a traición que una verdadera noticia: las grandes empresas españolas han conseguido mayores beneficios (exactamente un 4,3 % más respecto al año anterior) y pese a ello sus plantillas se han reducido. ¿Por qué? Muy sencillo, porque el trabajador teme perder hoy su puesto y trabaja lo de tres (ya se sabe que hasta hace poco trabajaba lo de dos) y por lo tanto sobran algunos currelas, que tienen muchos y muy malos vicios (el comer entre ellos).

::EL PLACER DE CAMBIARLO TODO por Julio César Álvarez::

Nuevo libro del francés Michel Onfray. Si en su exitoso Tratado de ateología nos dejó boquiabiertos, con su nueva Política del rebelde subtitulado Tratado de resistencia e insumisión nos ha incendiado, ha prendido la mecha y se ha echado a correr a esconderse detrás de un muro a ver el espectáculo (fuegos artificiales y gritos incluidos).
Hay que reconocer la valía del libro y la alta necesidad de un texto así hoy. Aunque también hay peros. Cuando se pone con su pasado y con las leyendas griegas se vuelve un poco tostón, pero ay cuando enumera los escalafones sociales y la posición de cada uno, la piel se pone de gallina, una mezcla entre excitación y enfado mayúsculo. Verse en un mapa del desastre siempre asusta.
Y hace un planteamiento que sorprende por sus sencillez y clarificación de nuestro pensamiento adoctrinado por una educación que únicamente mantiene el statu quo actual. La televisión también hace su función, claro está. Onfray viene a decir que igual que en su día se planteó que eliminar el trabajo infantil o las jornadas maratonianas era una utopía antisistema y ponía en peligro su propia existencia, hoy poner sobre la mesa cualquier cuestión de avance laboral y derecho al trabajo, parece la misma clase de provocación. Y no lo es, por supuesto. Hoy las formas actuales mantienen una escasez de trabajo para darlo a cuentagotas y recibir una agradable sumisión infinita a esos pocos, los de siempre, que lo siguen teniendo todo.

::LA RED EGOÍSTA por Julio César Álvarez::

La red social es otro de esos trabajos analíticos y obsesivos de David Fincher (director de, por ejemplo, Seven), en la línea que inició con Zodiac y que una avalancha informe de críticos se dispuso a adorar sin condiciones y pegajosa baba. No puede uno negar que la obsesividad de otros es aburrida (la de uno siempre parece interesante), aunque siempre hay obsesiones de más o menos calidad, más o menos aburridas. La red social debe mirarse, a mi jucio, como un retrato de una generación que solo ama el dinero (justo después a sí mismos), compulsivamente, una generación a la que todo es práctico en función de que sea económicamente interesante. Tiempos difusos, tiempos líquidos (mi particular ehnorabuena a Bauman, al que más que merecidimante han galordonado con el Premio Príncipe de Asturias de este año).

::NUEVA CITA CON ALLEN por Julio César Álvarez::


Como cada año, como el día de Navidad o el de tu cumpleaños, llega puntualmente la película de Allen. Nunca en una fecha concreta, de ahí quizás su expectación y su agradable tradición. Ha habido mejores y peores años, como ha habido mejores y peores películas en cada uno de esos años. Pero la de esta ocasión me ha gustado, sí, y mucho, la verdad (Cassandra´s Dream, por ejemplo, resultó un fiasco total a mi juicio). Aunque también hay que decirlo, Allen está ya un poco lejos de aquellas genialidades absolutas como Annie Hall o Manhattan. Hoy su cine vive sin pretensiones, intentando vivir el día a día para desvelar ese fondo sin fin que son las relaciones entre las personas.

::QUÉ NECESITAMOS PARA REACCIONAR por Julio César Álvarez::



¿Qué necesitamos para reaccionar? Faltan pintadas en las calles, faltan voces gritando en la calle, supurando esa tensión contenida durante horas y horas de malestar. Faltan adolescentes rompiendo sus televisores, sus consolas... Falta tanto. La principal molestia de muchos líderes políticos en revueltas populares es que la gente parece estar de fiesta, disfrutando; hay, de hecho, quien compara la reacción popular en las revueltas con una especie de carnaval. No es casualidad que en la etapa de mayo del 68 nadie acudiera a psicólogos o psiquiatras. Se sentían sanos, vivos, los individuos de las ciudades francesas. Ya no es por un motivo de justicia, que también (si uno pierde ese hecho de vista está terriblemente perdido y condenado, se convertirá en un ser "inhumano"), sino por una pura y simple catarsis, que no consigue el fútbol o el rock. La acción supera cualquier grito o impulso interno.

De lo que estamos hablando hoy ya es de recortes sociales "reales", con sindicatos mayoritarios que ya no representan a nadie (de hecho, es obvio hoy para cualquier ciudadano medianamente despierto). Ahora todo pasa (o pasará) por la auto-gestión de la población. Entre más tiempo pase, más doloroso será. La burocracia instalada en nuestros corazones. La cara más amarga del sistema mostrándose sin tapujos sobre los más desfavorecidos (ancianos, discapacitados...), los logros de anteriores generaciones puestos en duda (salud, educación para todos...). Y, curiosamente, las grandes rentas sin tocar, inmaculadas. Al menos, lo bueno de todo esto, es que ahora puede verse el verdadero rostro de cada uno. Y algunos, discúlpenme, dan verdadero miedo. Está todo por hacer.

En las revueltas de Chicago en los 60, "Street Fighting Man" de los Rolling Stones fue prohibida en las radios, porque, se consideraba, podía aumentar o estimular la reacción popular en las calles

::LA VIDA COMO PROVOCACIÓN Y GRITO (CONTROLADO) por Julio César Álvarez::

El amigo Malcolm McLaren siempre fue un inglés espabilado y atento a lo que ocurría a su alrededor. Como ya sabréis por los medios (había quien ponía en duda la importancia de su figura en muchas cosas), Mr. McLaren ha fallecido ayer por la mañana. Sesenta y cuatro años de, seguro, provocaciones y búsqueda de fisuras en el muro, parafraseando a Pink Floyd. Porque cuando este hombre vio a John Lydon (vocalista de Sex Pistols) con una camiseta que mostraba el odio hacia éstos, lo tuvo claro.

::MOTIVACIÓN HIPÓCRITA por Julio César Álvarez::

Campaña hipócrita donde las haya la de "esto lo arreglamos entre todos.org". La publicidad, inscrita en toda la prensa y televisión de todo el país, no debe olvidarse, viene financiada por las "grandes" empresas españolas (El Corte Inglés, Repsol, Iberdrola, Mercadona...) que han visto como su montante de beneficios disminuía día a día. Pero esto no se dice en la propia publicidad, para dar credibilidad al "movimiento" teóricamente popular. Hasta José Antonio Marina cae en la trampa de creer que es algo de ese carácter. De popular nada, únicamente es interesado, especialmente en que su beneficio sea crecientemente constante (paradoja imposible, y luego presumen de realistas y los demás somos los utópicos).