Mostrando entradas con la etiqueta ::ANA POLLÁN::. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ::ANA POLLÁN::. Mostrar todas las entradas

::¿HAY PREGUNTAS CON RESPUESTA? por Ana Pollán::

Miles de preguntas existenciales han abordado al ser humano. A mi me aborda e incluso me llega a atormentar una ¿Por qué sufren los inocentes?
La moral es algo que ha ocupado a la humanidad desde su propia existencia. Se han dado varias respuestas, la más conocida es la religiosa: se sufre por culpa del pecado humano.
Entonces, Dios es Todopoderoso y nos ama. ¿No podría pues, en vez de castigar, modelar nuestra conducta de tal manera que nadie falle?
Otras teorías hablan del karma. En ellas queda claro cómo quien hace una mala acción recibe otra semejante. Sin embargo, no siempre es así, incluso quien no hace daño a nadie sufre de manera sobrehumana. No hay conclusión, ni respuesta que mi mente llegue a procesar.
Sólo hay realidad. Muertes, violaciones, depresiones, problemas, hambre y nadie sabe por qué ocurre esto. La respuesta religiosa no me vale; me parece un cuento barato y trasnochado.
Posiblemente tenga razón Cioran y la vida carezca de sentido alguno. Aún así hay que vivirla. No sea que mañana sea el mejor día de nuestra vida y nosotros sin saberlo… y si no, mañana es un día más, algo nos aportará, seguro

::FIN DE ETA por Ana Pollán::

Por fin, la banda TERRORISTA ETA ha cesado su actividad armada. Esto no la exime de cargar con una pena, por sanguinarios, por asesinos, por chantajistas, por destruir vidas, por crear miedo durante 53 años. El cese no les convierte en seres racionales, sino en vencidos, como era lógico en una democracia.
Se puede revindicar la independencia, y si Euskadi quiere ser independiente no seré yo quien me oponga, se puede revindicar cualquier cosa, cualquiera pero NUNCA sembrando pánico y terror. y dichos actos ojalá no queden impunes.

::RECORTES EN ÉPOCA DE CRISIS por Ana Pollán::

En época de crisis hay recortes. Evidentemente se necesita ahorrar para salir a flote. Pero hay maneras y maneras de ahorrar y en España se me ocurren mil sitios donde dar el tijeretazo: aviones y coches oficiales, empresarios que gozan de escandalosas ventajas fiscales, diputaciones que sobran y un menor gasto autonómico. Desde luego, entre un estado centralizado y otro en que cada región despilfarra el dinero público hay un aconsejable término medio. Pero no.
Coherencia, sensatez y política nunca fueron una mezcla posible. La consecuencia de todo ello es que se acaba atentando contra el estado de Bienestar: principalmente, contra la educación y la sanidad. De este modo, quien resultan más directamente perjudicada por todo ello es la gente de a pie. Porque no me imagino ni a Rajoy, ni a Zapatero, ni siquiera a Llamazares haciendo cola por romperse la crisma. Al contrario, tendrán un seguro sanitario privado a prueba de masificaciones y demás contratiempos.

::SPANISH REVOLUTION por Ana Pollán::


Desde hace unos días, muchas ciudades del mundo, y, entre ellas casi todas las de España han tomado las plazas y calles. Están tomadas por jóvenes y mayores, por hombres y mujeres, por negros y blancos, por religiosos y ateos. Todos ellos están en las plazas luchando por un objetivo común, que, dicho sea de paso, muchos pretenden desvirtuar: la democracia real y el derrocamiento de los abusos cometidos por la clase política.
Esto empezó el quince de mayo y tiene pinta de continuar unos cuantos días más, puesto que la colaboración, la unión y el pacifismo de los manifestantes es digno de admirar, emociona ver la tremenda unidad para guarecerse, protegerse de la lluvia y, sobre todo, para hacer que la protesta no sea ignorada.
El objetivo, como digo, no es otro que luchar pacíficamente en pos de la democracia, la igualdad y el bienestar social de todas las personas.
Los políticos, desde mi punto de vista no tienen nada que hacer, puesto que lo que han hecho es prohibirlas a partir de la medianoche del viernes, claro ejemplo del miedo que sufren a perder su trono. Para ellos, la prohíben por el democrático objetivo de no influir en las reflexiones de voto del pueblo; para mí, una vez más nos están dando la razón: siguen coartando la libertad de un pueblo libre, fuerte y sabio.
¡Indignaos! Es el grito más oído estos días, y tengo que reconocer que lo han conseguido: estoy indignada. Indignada porque mientras TODA la clase política se pasea en coches de lujo, mis amigos no pueden con las hipoteca. Indignada porque mientras La Moncloa es ocupada por los políticos, caminas por las calles y ves mendigos, hecho que ya no debería tener cabida en nuestra sociedad. Indignada por la explotación de inmigrantes. Indignada porque a ningún político le importa terminar con la crisis que ha dejado a cinco millones de españoles o residentes en dicho país en la calle. Indignada, porque toda la sociedad no somos más que una moneda de cambio para los que están afincados en el poder.
Pero por una vez, nosotros somos los que debemos manejar el futuro de este país y de todos aquellos en los que sus calles están tomadas por soñadores que quieren un mundo mejor, siguiendo el ejemplo de España, cosa que como española me enorgullece. Soñadores y soñadoras que en unos meses, o días, espero que se pasen a llamar realistas.
Animo a todos a que no se rindan, a que luchemos juntos, a que consigamos un país libre sin las ataduras de políticos sin escrúpulos.
Está más que demostrado que nuestro futuro, si está en manos de la política, es más que incierto. Por tanto, necesitamos un cambio de sistema, un sistema que nos tenga en cuenta a todos, un sistema que se rija por consensos, un sistema que no marque diferencias, un sistema que nos deje crecer individual y colectivamente.
Este sistema es muy fácil de conseguir: ya lo dicen por ahí, “El pueblo unido, jamás será vencido”
Para concluir, espero que este hecho no se pierda en una esquina de las páginas de nuestra Historia, tampoco en las del arte, que es donde también podemos mirar nuestros pasos. Espero también que esta revolución se haga fuerte, duradera y que de sus frutos. Pero sobre todo espero que esta revolución esté limpia, que en ella no haya ni una gota de sangre.